STAFF
Dirección: Mariela Sánchez.
Editor Responsable: Verónica Bustos. Facultad de periodismo y comunicación social.
Equipo Editor: Fiorella Comelli. Estudiante de la Licenciatura y el Profesorado en Psicología, UNLP.Micaela Urrera.Prof. y Lic. en Psicología, UNLP.Agustina Hegi.Prof. y Lic. en Psicología, UNLP.Lisena Luis Achaga.Graduada del Profesorado en Psicología y estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
Ilustración: Juan Soto.
Diseño y creación: Paula Sánchez - Raúl Adyudé
EDITORIAL:
Un nuevo Palabras, así se hizo llamar a lo largo de los años.
Vamos al Palabras. El Palabras. En la facu resuena con ese nombre que, al igual que Palabras que abren Puertas, no hay quien se asuma como su autor definitivo. Es un nombre que surgió entre los que estábamos de aquella primera experiencia del 2013 y que, gracias a Alfredo Sclani y a su apuesta por habilitar la creación de una práctica profesional supervisada en cárceles, un taller de escritura, invitar a escribir en una cátedra de orientación lacaniana. Allí empezó una apuesta, en la pequeña Unidad N° 26.
Luego, en 2016, se replicó en forma simultánea en 8 unidades penitenciarias y se constituyó en Proyecto de Extensión, y ya no nos detuvimos, ninguna de nosotras. Al igual, en el asombro, cada año algo nuevo, sumándose nuevas apuestas, y los y las extensionistas que cada año, luego de pasar, lo pasan de boca en boca…
Desde el 2020 nos constituimos como dispositivo, incluyéndonos en el marco de los Programas de Extensión, así hasta hoy.
Sostenidos en el tiempo, sostenidos en este camino por la extensión universitaria que ofrece su lugar para dejarnos ir a invitarlos, invitarlas a escribir.
En el año 2025 recibimos un premio a la Labor Extensionista en la categoría Trayectoria de Equipo Extensionista “Dispositivo Palabras que abren Puertas” y este año cerramos este trayecto con la alegría del reconocimiento de nuestra facultad a las Instituciones que nos reciben desde el inicio. “Mención a la Labor Extensionista”, en la Categoría INSTITUCIONES, *en reconocimiento a su compromiso y corresponsabilidad en el alojamiento de los proyectos de extensión de nuestra Unidad Académica*, al Programa Integral de Asistencia y Tratamiento para Jóvenes Adultos (PIATJA) - Servicio Penitenciario Bonaerense, de la mano de Anabela Bracco y Andrea Ávila, y la “Mención a la Labor Extensionista”, en la Categoría REFERENTES, *en virtud de su destacada trayectoria, labor comunitaria y contribución a la formación profesional desde las prácticas en territorio*: Paola Del Giorgio, Patronato de Liberados de la Provincia de Buenos Aires.
Un honor. Las Miembros fundadoras, como también Nerina Zarranz, dependiente de Responsabilidad Penal Juvenil, Maira Méndez Herrera, de Salud Penitenciaria, y este número, la novedad de incluir el Servicio de Nefrología del Hospital San Martín de La Plata. En la sala de Diálisis. La máquina de diálisis es un dispositivo médico esencial para personas con insuficiencia renal crónica. Este equipo realiza la función de filtración de la sangre que los riñones ya no pueden realizar, eliminando los productos de desecho y el exceso de líquidos del cuerpo. La indicación médica es de sesiones de 4 horas de duración, 3 veces por semana. Necesitar la máquina y sus consecuencias.
Cómo agradecerles a las instituciones que están ahí, con nosotras, abriéndonos sus puertas, ¿para qué las palabras hablen, para que resuenen en el aire, para ser leídas?
Podemos practicar alguna respuesta, darle una vuelta más en el aire y dejarnos amarrar por alguna boya que durará algún tiempo, volviéndose insuficiente para la próxima travesía. A fin de cuentas, no se sabe lo que sucederá cuando abramos el segundo Ciclo de dispositivo: Espacio de Lectura. Para invitarlos e invitarlas a leer.
Los escritores, coordinadoras y extensionistas podrán invitar a quienes deseen a escuchar lo que se lea, a quienes quieran ponerle voz o leer en voz alta.
Es nuestra última revista de la actual convocatoria. Nos alojó desde el 2020, desde la pandemia, aquel año donde nos tuvimos que quedar en casa. Han pasado transformaciones sociales, políticas, culturales en estos años, a partir de ese año. El equipo de trabajo supo hacer haciendo, inventando autores de otra cosa, como se ha escrito alguna vez: un artefacto de una artesanía delicada, como tallado a mano. Cuando no fue tallado a mano, el dispositivo sufrió una tensión que nos dejó saber que el cuerpo no es reemplazable por una pantalla.
Y por eso el Palabras es presencial.
El equipo de trabajo fue construyendo los lugares de cada uno y su aporte. No puedo más que agradecer al equipo que cierra su compromiso de trabajo y su deseo decidido.
Al codirector, Eduardo Suárez, proponiendo una clínica de la escritura y sus lecturas, éxtimo al equipo de trabajo, enlazando a la cátedra Psicología Clínica de adultos de la que es titular.
A las coordinadoras Luz Zanghellini y Anabela Bracco, desde la Facultad de Psicología, por el deseo inconmovible.
A lxs coordinadores Verónica Bustos y Gabriel Morini, desde la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, por su aporte y acompañamiento necesario.
¿Y los y las extensionistas? Hablamos de su deseo en muchas ocasiones, pasar por la experiencia, dejarse pasar.
Una apuesta conmovedora.
¿Y los y las participantes? Cada año, a veces sudando la camiseta, a veces interpelados, a veces…
Serán ustedes quienes dirán de qué se trata en esta Revista N° 8.
Es el cierre de este camino.
Cerramos este Palabras que abren Puertas.
Mariela Sánchez. Directora Dispositivo Palabras que abren Puertas (2020-2026).
AGRADECIMIENTOS
A la Secretaría de Extensión Universitaria y el Secretario de Extensión Lic. Sebastián Palma de la Universidad Nacional de La Plata.
A María Inés Iglesias, Ezequiel Mapelli Y Paula Di Mateo por el acompañamiento cotidiano, el apoyo y la disponibilidad en el período 2020-2026,
A la Secretaría de Extensión de la Facultad de Psicología y en particular a la Lic. Adriana Villalba por su apuesta y presencia necesaria para el sostenimiento del proyecto.
Agradecemos, muy especialmente, el apoyo para la realización de la Publicación del Patronato de Liberados Bonaerense.
Hospital San Martín, Servicio de Nefrología. Grupo: Sábado 9:30hs
Coordinadora y Articuladora TerritoriaL:
Lic. Mariela SánchezLic. en Psicología
Equipo extensionista:
Catalina Casanovas Estudiante de la Licenciatura y Profesorado en Psicología - UNLP.
Serena Bruno Estudiante de la Licenciatura en Psicología - UNLP.
Milagros Cañete Graduada del Profesorado en psicología y estudiante de la Licenciatura en Psicología - UNLP.
Valentina Belio Graduada de la Licenciatura y Profesorado en Psicología. UNLP.
Pilar Schuster Graduada de la Licenciatura en Psicología - UNLP.
Clara Rodríguez Graduada del Profesorado en Psicología y estudiante de la Licenciatura en Psicología - UNLP.
Jorgelina Klug Graduada de la Licenciatura y Profesorado en Psicología - UNLP.
EDITORIAL
Llevar el "Palabras" al servicio de Nefrología reivindica la apuesta por la palabra.
Una enfermedad silenciosa sostenida por un cuerpo ruidoso que exige y resiste ante la necesidad de vivir. Una sala silenciosa y quieta, y una espera que sostener. Pero, a medida que nos acercábamos, el espacio se llenaba cada vez más de sus historias, de sus necesidades, de sus deseos, de sus angustias. Todos se encuentran allí por el mismo motivo, pero cada uno tiene su forma muy singular de habitarlo.
Nos conocimos, escuchamos sus historias, leímos lo que eligieron escribir. Se hicieron un lugar en nosotras enseñándonos en qué consiste su vida más allá del tratamiento, explicándonos, haciéndose entender. Y poco a poco, las experiencias del cuerpo aparecieron materializadas en renglones.
Llevar la experiencia a la sala de Nefrología hizo que entre camilla y camilla no sólo ocupe el espacio una máquina, sino también que se haga lugar la palabra para ser parte de largas horas de tratamiento, dándole un sentido a algo de lo que sucede en aquel correr del tiempo. Mientras que el tratamiento obliga a la quietud del cuerpo durante largas horas, las palabras comienzan a circular, haciendo que el tiempo transcurra y no se detenga.
Por Equipo extensionista
Hospital San Martin, Servicio de Nefrología. Grupo: Martes Turno Tarde/h5>
Coordinadora y Articuladora TerritoriaL:
Lic. Mariela Sánchez Lic. en Psicología
Equipo extensionista:
Valentina Palacios Graduada Lic. en Psicología. UNLP
Victoria Martinez Espada Graduada Lic. en Psicología. UNLP.
Catalina Strilinsky Estudiante Lic. en Psicología. UNLP.
EDITORIAL
Escribir” fue la propuesta con la que nos acercamos por primera vez a la sala de Nefrología del Hospital San Martín. Frente a la primera impresión, la invitación a escribir parecía, quizás, difícil de alojar. Y, sin embargo, algo comenzó a suceder. Allí donde no aparecía la escritura, aparecía la conversación. Entre anécdotas, silencios y palabras que iban encontrando su lugar, se fue construyendo un espacio de intercambio.
Aunque no se dio de inmediato, se habilitó implícitamente un encuentro entre quien cuenta su historia y quien se dispone a escribirla. La experiencia del uno a uno fue generando una intimidad particular, un espacio donde las personas podían sentirse en confianza para hablar, recordar, detenerse o simplemente compartir aquello que deseaban dejar escrito.
En ese recorrido, el cuaderno se convirtió en una posibilidad: escribir allí, escribir después, dictarle a alguien, o simplemente comenzar hablando. Y fue también allí donde apareció una pregunta acerca de nuestro propio lugar: ¿hasta dónde conversamos acerca de lo que le sucede al otro y hasta dónde nuestro lugar consiste en prestar nuestra persona para transcribir aquello que desea escribir? Quizás la respuesta no sea fija, sino que se construya en cada encuentro, en esa escucha que acompaña sin apropiarse de la palabra del otro.
Porque quizás la palabra no siempre encuentra primero el papel. A veces necesita de otro que escuche, que espere, que acompañe.
Estos escritos son parte de ese recorrido. Palabras que pudieron encontrar un lugar: algunas nacidas en el silencio, otras en la conversación, y todas sostenidas por la posibilidad de ser escuchadas.
Hospital San Martín, Servicio de Nefrología. Grupo: Viernes Turno Mañana.
Coordinadora y Articuladora TerritoriaL:
Lic. Mariela Sánchez Lic. en Psicología
Equipo extensionista:
Victoria Esco studiante de la Licenciatura en Psicología. UNLP.
Martina Camino Estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
Sol Luchina Estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
Lourdes Risueño Estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
Juliana Belén Gutiérrez Estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
Josefina GarateGraduada de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
EDITORIAL
Esta publicación, esperamos, sea el comienzo de algo gigante creado dentro del espacio de Nefrología.
Como extensionistas asumimos la tarea de transformar la escucha y la escritura en una suerte de herramientas de acompañamiento humano durante la diálisis. Entramos en un espacio en el cual, tres veces por semana y durante cuatro horas, las personas cuentan el tiempo en mililitros. Nos encontramos con una sala silenciosa, pero no vacía: cada sillón es un pequeño territorio esperando a ser escuchado. Se escucha el cansancio, la disciplina invisible, la paciencia obligada; aquella que impone la quietud mientras la vida sigue afuera.
Llevar el taller de escritura a diálisis nos ayudó a comprender que la enfermedad no es solo un diagnóstico en una historia clínica, sino un nuevo modo de vivir. Un modo que exige constancia y ata a una máquina, pero que no quita la capacidad de conversar, de reírse, de recordar anécdotas.
Al final, lo que más se escucha en Nefrología no es la máquina. Es la espera. Y la resistencia tranquila de quienes esperan, conectados, para poder seguir.
A partir de esto, como extensionistas de los amados viernes a las 9:30, solo nos queda agradecer: a quien nos permitió habitar ese espacio, y a cada uno de los participantes que quiso participar escribiendo y siendo escuchado para que hoy podamos compartir lo que leerán a continuación.
A los lectores: ¡muchas gracias!
Por Equipo Extensionista
Hospital San Martín, Servicio de Nefrología. Grupo: Viernes Turno tarde. .
Coordinadora y Articuladora TerritoriaL:
Lic. Mariela Sánchez Lic. en Psicología
Equipo extensionista:
Ana Laura Menduiña Estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
Guadalupe Cipriano Cruz Estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
Karen Castillo Estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
María Clara Maltas Estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
Joaquin Coliqueo Estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
EDITORIAL
Este año, todos tuvimos una hoja en blanco. Un nuevo espacio, y con esto, la invitación a encontrarse con la/el palabra(s) también tuvo que reinventarse. Nos encontramos durante
varios viernes 13.30 para ir escribiéndola, escritores junto a extensionistas.
En esas tardes compartidas, entendimos mucho del “sin consigna” como por ejemplo que escribir, no siempre requiere papel.
Las puertas tarde o temprano se abrieron, y con la tinta se empaparon relatos, dichos,sentimientos y recuerdos, que escriben y reescriben un pasado, presente y futuro.
Nosotros a veces escribientes, otras escuchas, viajamos junto a ellos dentro de esas historias, acompañando ese proceso de creación que se completa cuando se socializa, cuando se colectiviza, porque cuando escribimos, y compartimos, le mostramos al mundo una parte de lo que somos, dejando nuestra huella inscripta en cada palabra.
Hoy, nosotros, extensionistas, también seguimos escribiendo esa hoja en blanco. Tanto para quienes escribieron como para nosotros, esas palabras hoy siguen haciendo eco.
Les invitamos a leer y a escucharnos. Por fuera de lo que cierra, hay espacios que abren puertas.
Por Equipo Extensionista
Unidad 33, Los Hornos, La Plata. Patronato de Liberados Bonaerense
Historias de vida
Coordinadora y Articuladora Institucional:
Ana Paola Del Giorgio Lic. en Psicología
Equipo extensionista:
María Sol Galetta del Pino Graduada del Profesorado en Psicología y Estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
Antonella Rodoni González Estudiante de la Licenciatura y Profesorado en Psicología, UNLP.
Romina Decet Fracassi Graduada de la Licenciatura y Profesorado en Psicología, UNLP.
EDITORIAL
“Escribir me enseñó que mi historia importa, que merece ser escuchada y también es una forma de sanar”. Esta frase, escrita por una de las participantes, nos llevó a pensar en lo que fue el recorrido del Palabras en la Unidad 33. Desde los primeros encuentros, la escritura apareció ligada a algo más que la producción de un texto: apareció como una posibilidad de volver sobre la propia historia, ponerla en palabras y compartirla con otras.
No fue casual que ellas mismas eligieran “Historias de vida” como nombre del taller. En los escritos aparecieron sus hijos, sus familias, los estudios, el Centro de Estudiantes como lugar de encuentro, los vínculos, las pérdidas, los proyectos, los errores, los aprendizajes y distintos momentos de sus vidas.
En este sentido, nos preguntamos por el tiempo en contexto de encierro. El encierro no es sólo congelar el tiempo o reducirse a la existencia en esas paredes, sino posibilidad de corte. Un tiempo en el que pueden aparecer otros espacios para hacer algo con aquello que se está viviendo. El estudio, el Centro de Estudiantes, los talleres y, también, el Palabras fueron apareciendo como lugares donde algo podía ponerse en movimiento.
El taller irrumpía, así, en una rutina ya establecida y habilitaba otro momento: un momento para escribir, pero también para escucharse y escuchar a otras. Muchas veces, después de escribir, compartían lo producido. Lo que comenzaba como una experiencia individual encontraba, entonces, a otras y algo de esas historias comenzaba a circular.
Quizás ahí encontramos una de las particularidades de este recorrido: un relato de lo vivido a través de la escritura. Tomar un recuerdo, un anhelo, una herida, un logro o un proyecto y darle un lugar en una hoja.
Este capítulo de la revista reúne parte de ese recorrido. No como una suma de escritos aislados sino como el registro de un encuentro entre historias singulares que, durante esos momentos compartidos, encontraron un espacio para ser contadas y escuchadas. ¡Les invitamos a leerlas!
Por Equipo Extensionista
Centro socioeducativo de la Privación de la Libertad ambulatoria: Gregorio Aráoz Alfaro. Abasto, La Plata
¿Cómo recortar la experiencia del Palabras?
Coordinadora y Articuladora Institucional:
Nerina Zarranz Prof. y Lic. en Psicología
Equipo extensionista:
Valentina Ricci Graduada del Profesorado en Psicología y estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
Justina López Graduada de la Licenciatura en Psicología y el Profesorado en Psicología, UNLP.
López Villagra Milagros Estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
Dulce Milagros Madou Estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
Emma Izeta Estudiante de la Licenciatura en Psicología y el Profesorado en Psicología, UNLP.
Lisena Luis Achaga Graduada del Profesorado en Psicología y estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
EDITORIAL
La palabra experiencia, hacer pasar por la experiencia del sin consigna y sus efectos en adolescentes privados de su libertad. Ante el :“ustedes pueden escribir lo que quieran” se escuchó resonar el silencio de la incomodidad que generó el vacío de no-saber. “Somos libres, chicos. Podemos escribir lo que queramos”, dijeron por ahí.
Es así que algunos de ellos rápidamente tomaron lapicera y papel y comenzaron a escribir sus historias, otros miraban la hoja en blanco en un no-saber qué decir. Todos de algún modo hicieron uso de su palabra, algunos escribieron, otros se acomodaron en su silla y como en una sesión hablaron con el consentimiento de que otro escriba, otros dibujaron..
Entonces…¿Qué se dice cuando no hay consigna? La palabra no es un instrumento dócil. La palabra nos precede, nos habita antes de que decidamos nada, y a la vez —paradoja que sostenemos— insiste y no cesa de inscribirse. Porque el deseo no pide permiso para existir, necesita, muchas veces, un lugar donde poder decirse. Ahí, en ese vacío, se abre el lugar mismo del sujeto.
Sostener un espacio — hecho de papel y tiempo compartido— donde el deseo de estos jóvenes pudiera tener un lugar incluso ahí donde todo parece estar organizado para que nada cambie, para que los días se repitan idénticos, para que la institución hable en su nombre haciendo desaparecer su singularidad bajo la primacía de un significante que los uniforma. Eso fue lo que empezó a asomar, encuentro tras encuentro: una monotonía nombrada, una clausura puesta en palabras. Cuando algo del malestar encuentra una letra que lo aloje, deja de ser pura repetición muda, y empieza a ser, aunque sea un poco, algo del orden de un decir. Un decir que alguien más puede leer, apuntando a la materialidad de una escritura.
No sabemos con certeza qué es lo que se produce en cada uno cuando escribe. Tal vez un alivio, quizás un testimonio que reclama ser escuchado, un esfuerzo de poesía que permite hacer de la propia vida una epopeya al narrarla.
Lo que sí sabemos es que cada texto que llega hasta esta revista es una prueba de que ni el encierro más estricto logra encerrar del todo la posibilidad de decir, que ningún dispositivo institucional agota lo que un sujeto puede inventar con su propia lengua.
Por eso esta revista no pretende traducir estos escritos a un lenguaje que las vuelva más digeribles. Pretende, simplemente, darles un lugar. Esperando ser leídos, esperando que su palabra circule más allá de los muros. Esperando, quizás, la confirmación de que escribir fue —y sigue siendo— una forma de estar vivos, de desear, de apostar por el bien-decir.
Concluido este tramo del taller nos hicieron llegar su palabra…nos estaban esperando.
Por Equipo Extensionista
Unidad Penitenciaria 1. Lisandro Olmos, La Plata.
Coordinadora y Articuladora Institucional del equipo PIATJA (Programa Integral de Asistencia y Tratamiento para Jóvenes Adultos del Servicio Penitenciario Bonaerense):
Andrea Ávila Lic. En Psicología.
Equipo extensionista:
Abril Jaurretche Estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
Martina Koch Estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
Primitiva Luengo Achával Estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
Paulina Meli Graduada del Profesorado en Psicología y estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
Guillermina Scasso Graduada del Profesorado en Psicología y estudiante de la Licenciatura en Psicología, UNLP.
EDITORIAL
El inicio del taller en una institución se puede definir con una palabra: incertidumbre.
Hay algo que ocurre en ese espacio de desconocimiento, cada año y cada lugar en donde el dispositivo se desarrolla es diferente, incluso si el extensionista concurre al mismo espacio que años anteriores, cambia el grupo y las condiciones. Es decir, cada experiencia en el Palabras se consolida como única, sin importar aquellas características que se mantienen.
Al entrar a una institución ocurre una cuestión de ajenidad, el equipo extensionista es ajeno a ese espacio, un extraño. Entonces el desconocimiento es mutuo, ni quienes participan del taller nos conocen ni nosotras a ellos y ahí radica gran parte de lo irrepetible de esta situación: conocernos a partir de lo ajeno y desde allí construir lo novedoso.
Entre música relajante, sahumerios y hojas blancas va surgiendo algo más allá de la escritura, un encuentro entre pares, atravesados por historias que se reconocen pero que no son iguales. Un compañerismo que se muestra en el escribir y compartir lo escrito, en ayudarse para apalabrar la experiencia propia. Un encuentro con nosotras, las extensionistas, movido por el deseo, que se convirtió en grandes conversaciones con mates dulces de por medio.
¿Es el Palabras un taller de escritura? Si, pero también es más que eso.
Es un más allá de la escritura, un espacio que se crea de manera conjunta y que no se sabe cómo resultará, hasta que resulta.
La incertidumbre que aparece a cada paso se incrementa en el encuentro con el Sin Consigna, el corazón del Palabras, un no saber ¿qué escribir?, ¿cómo?, ¿por qué?, ¿cuándo? y sobre todo, ¿quién escribe?
Con el correr de los encuentros la escritura fue respondiendo estas preguntas, escribir de lo que se quiera, como se desee, porque sí, cuando se pueda, con un nombre propio.
El Sin Consigna es incertidumbre pero también es libertad: contar la historia que se quiera, de la manera en que se elija, bajo el nombre que se reconozca.
Por Equipo Extensionista
Unidad Penitenciaria 45. Melchor Romero, La Plata. MAAT (Módulo de Asistencia y Acompañamiento y Tratamiento especializado en Salud Mental)
¡SOCORRO! Tengo que contarte algo…
Coordinadora y Articuladora Institucional:
Maira Mendez Herrera Lic. en Psicología
Equipo extensionista:
Maria Fe Benitez Carballo Graduada de la Licenciatura en Psicología
Pilar Martínez Estudiante de la Licenciatura en Psicología
Aylén Gonzalez Estudiante de la Licenciatura en Psicología
EDITORIAL
La relación con la escritura parecía estar presente en cada una de ellas, aunque alguna no pudiera escribir. Todas tenían algo para decir, algo para demandar. La pregunta, entonces, giraba en torno a qué se le demandaba al taller de escritura. Pareciera que, a veces, el papel no alcanzaba y la escritura se eternizaba.
En el marco del taller, una de las pacientes no lograba ponerle punto final a su escrito. Esto llevó a que no dejara ninguno de sus textos en nuestras manos. La elección de cuál de todos sus escritos elegir se volvía del orden de lo imposible, al punto de hacer una especie de ranking de publicación para definir cuál le resultaba de mayor interés y quería ver plasmado en la revista.
Sin embargo, algo encuentra cuerpo. Un cuerpo que escucha, que devuelve una mirada, una sonrisa, a veces una palabra.
“Gracias por escucharme”, menciona una de ellas después de leer un escrito cargado de dolor y de relatar, posteriormente, algunos aspectos de su vida por fuera de la unidad.
La escritura se lee (en voz baja y en voz alta) y, al hacerlo, también se escucha. En esa lectura, escuchada por un otro, por una extensionista, algo sucede: la paciente se angustia y esto lleva a que el escrito sea descartado. Algo de lo íntimo había sido tocado; algo de esa escritura le devolvía su propia voz, ahora escuchada por otro. “Gracias por mirarme”.
Cada encuentro tuvo su propia esencia y fue dejando huellas, marcas en cada una de nosotras. Se habilitó un espacio para la creación de lazos y el advenimiento de lo inesperado, espacio donde intentamos alojar la singularidad, el decir y lo irreemplazable de cada una de las participantes.
Por Equipo Extensionista















